09 jul 2021 Arturo Ignacio Siso Sosa: Trastornos Alimentarios: Trastorno de la Rumia expresa.me

El trastorno de la rumia implica la regurgitación regular de alimentos que se produce durante al menos un mes. La comida regurgitada se puede volver a masticar, tragar o escupir. Por lo general, cuando alguien regurgita su comida, no parece estar haciendo un esfuerzo, ni parece estar estresado, molesto o disgustado.

Arturo Ignacio Siso Sosa: Trastornos Alimentarios: Trastorno de la Rumia
Arturo Ignacio Siso Sosa: Trastornos Alimentarios: Trastorno de la Rumia

El síndrome o trastorno de la rumia (también conocido como trastorno de rumiación o mericismo) es un trastorno alimentario en el que los alimentos no digeridos regresan del estómago de una persona a la boca (regurgitación). Una vez que la comida vuelve a la boca, la persona puede masticarla y tragarla de nuevo o escupirla. Este comportamiento suele ocurrir después de cada comida y puede parecer sin esfuerzo. La rumia puede seguir a una sensación de eructos y, por lo general, no implica náuseas o arcadas. En la rumia, la comida regurgitada no tiende a tener un sabor agrio o amargo porque no ha tenido tiempo de mezclarse completamente con el ácido del estómago y ser digerida.

Para ser considerado un trastorno, este comportamiento debe ocurrir en una persona que previamente había estado comiendo normalmente y debe ocurrir de manera regular, generalmente a diario, durante al menos un mes. El niño puede exhibir el comportamiento durante la alimentación o inmediatamente después de comer.

Se sabe desde hace mucho tiempo que el síndrome de rumiación ocurre en bebés y en personas con discapacidades del desarrollo, pero puede ocurrir en personas de todas las edades. Los niños y adultos con altos niveles de estrés o ansiedad pueden tener un mayor riesgo de síndrome de rumiación.

Síntomas

Los síntomas del trastorno de la rumia incluyen:

- Regurgitación repetida de alimentos.

- Re-masticación repetida de alimentos.

- Pérdida de peso.

- Dolores de estómago e indigestión repetidos.

- Labios crudos y agrietados.

- Problemas dentales, como mal aliento y caries.

Los signos y síntomas del trastorno de la rumia son los mismos tanto en niños como en adultos. Los adultos son más propensos a escupir alimentos regurgitados. Es más probable que los niños vuelvan a masticar y tragar la comida.

Causas

Se desconoce la causa exacta del trastorno de la rumia; sin embargo, existen varios factores que pueden contribuir a su desarrollo:

- Las enfermedades físicas o el estrés severo pueden desencadenar el comportamiento.

- El descuido o una relación anormal entre el niño y la madre u otro cuidador principal puede hacer que el niño se sienta cómodo. Para algunos niños, el acto de masticar es reconfortante.

- Puede ser una forma de que el niño llame la atención.

Otros factores que pueden aumentar el riesgo de trastorno de la rumia tanto en niños como en adultos incluyen:

- tener una enfermedad aguda.

- tener una enfermedad mental.

- experimentar un trastorno psiquiátrico.

- someterse a una cirugía mayor.

- pasar por una experiencia estresante.

Diagnóstico

Si hay síntomas de rumia, el médico comenzará una evaluación realizando un historial médico completo y un examen físico. El médico puede usar ciertas pruebas, como estudios de imágenes y análisis de sangre, para buscar y descartar posibles causas físicas de los vómitos, como una afección gastrointestinal. Las pruebas también pueden ayudar al médico a evaluar cómo el comportamiento ha afectado al cuerpo al buscar signos de problemas como deshidratación y desnutrición. Sin embargo, el diagnóstico se establece principalmente mediante la descripción clínica de los signos y síntomas, y las pruebas invasivas o costosas (como examinar el estómago por endoscopia) generalmente no son necesarias ni útiles para hacer un diagnóstico preciso.

Una persona debe cumplir con los siguientes criterios para ser diagnosticada con síndrome de rumia:

- La regurgitación repetida no se debe a una afección gastrointestinal o de otro tipo (por ejemplo, reflujo gastroesofágico, estenosis pilórica).

- Regurgitación repetida de alimentos durante un período de al menos 1 mes. La comida regurgitada se puede volver a masticar, tragar o escupir.

- El trastorno alimentario no debe ocurrir solo en presencia de anorexia nerviosa , bulimia nerviosa , trastorno por atracón o trastorno por evitación/restricción de la ingesta de alimentos.

- Si el trastorno alimentario se presenta junto con otro trastorno mental (por ejemplo, discapacidad intelectual), los síntomas deben ser lo suficientemente graves y ser el motivo principal para buscar atención médica.

Arturo Ignacio Siso Sosa: Trastornos Alimentarios: Trastorno de la Rumia
Arturo Ignacio Siso Sosa: Trastornos Alimentarios: Trastorno de la Rumia

Tratamiento

El tratamiento para el trastorno de la rumia es el mismo en niños y adultos. El tratamiento se centra en cambiar el comportamiento aprendido responsable de la regurgitación. Se pueden utilizar diferentes enfoques. Su médico adaptará el enfoque en función de su edad y habilidades.

El principal tratamiento para el síndrome de rumiación es la terapia conductual para detener la regurgitación. La terapia conductual que generalmente se prescribe para el síndrome de rumiación es la respiración diafragmática.

El diafragma es un gran músculo en forma de cúpula ubicado en la base de los pulmones. La respiración diafragmática tiene como objetivo ayudarlo a relajar el diafragma y usarlo correctamente mientras respira para fortalecerlo.

En los niños, el tratamiento del trastorno de la rumia se centra principalmente en cambiar el comportamiento. Se pueden utilizar varios enfoques, que incluyen:

- Cambiar la postura del niño durante e inmediatamente después de comer.

- Fomentar una mayor interacción entre la madre y el niño durante la alimentación; dar más atención al niño.

- Reducir las distracciones durante la alimentación.

- Hacer de la alimentación una experiencia más relajante y placentera.

- Distraer al niño cuando comienza el comportamiento de rumia.

- Acondicionamiento aversivo, que implica colocar algo agrio o de mal sabor en la lengua del niño cuando comienza a regurgitar la comida.

No existen medicamentos aprobados para tratar el trastorno de la rumia, pero se pueden usar medicamentos para tratar los síntomas asociados.

Complicaciones asociadas

Si no se trata, el síndrome de rumia puede dañar el esófago (el tubo que va de la boca al estómago). Otras complicaciones pueden incluir:

- Desnutrición.

- Resistencia reducida a infecciones y enfermedades.

- Dificultar para crecer y prosperar.

- Pérdida de peso.

- Enfermedades del estómago como úlceras.

- Deshidración.

- Mal aliento y caries.

- Neumonía por aspiración y otros problemas respiratorios (por el vómito que se inhala hacia los pulmones).

- Asfixia

- Muerte

Diagnosticar el trastorno de la rumia puede ser un proceso largo y difícil. Una vez que se ha realizado un diagnóstico, el pronóstico es excelente. El tratamiento para el trastorno de la rumia es eficaz en la mayoría de las personas. En algunos casos, el trastorno de la rumia incluso desaparece por sí solo.