11 ago 2021 Arturo Siso Sosa: Señales de un mal terapeuta expresa.me

Algunos signos de un mal terapeuta son fáciles de detectar. Si su terapeuta lo insulta o lo avergüenza, es hora de encontrar a alguien nuevo.

Arturo Siso Sosa: Señales de un mal terapeuta
Arturo Siso Sosa: Señales de un mal terapeuta

Por alguna razón, es posible que no sienta una conexión genuina con ciertos terapeutas. O puede comenzar a ver a un terapeuta solo para descubrir que este profesional no se especializa en el área adecuada para su historial y antecedentes de salud mental. En algunos casos, puede ser difícil determinar exactamente por qué la terapia no va bien, pero la persistente sensación de que no está progresando mucho en sus sesiones no desaparecerá.

Si sus sesiones de terapia no le están ayudando, no tiene la obligación de continuar por un camino que no conduzca a su crecimiento.

Reconozca cuándo es el momento de encontrar un nuevo terapeuta con estas señales de advertencia:

1.- No escuchar ni responder

Este es el más obvio. Los terapeutas deben escuchar y responder a lo que está diciendo. Si claramente no están haciendo el esfuerzo suficiente para comprenderlo y brindarle orientación, es hora de recuperarse y encontrar a alguien mejor.

2.- No puede recordar los detalles básicos de su vida

Si su terapeuta no puede recordar detalles importantes que pertenecen a su relación terapéutica: la naturaleza de un trauma específico por el que lo está viendo, el nombre de su pareja si lo ha mencionado o  detalles básicos sobre su estructura familiar, por ejemplo, es hora de buscar tratamiento de alguien nuevo.

3.- No es confiable

Si su terapeuta llega tarde con frecuencia, reprograma, cancela o, peor aún, se olvida de las citas, es posible que desee considerar la posibilidad de consultar con un proveedor de salud mental diferente. Estas acciones muestran que el terapeuta no le ha dado prioridad y no está comprometido con su atención.

4.- No le permite llegar unos minutos tarde, eventualmente

Es responsabilidad del paciente llegar a tiempo. Pero un buen terapeuta entiende que las personas no son perfectas, y que llegar unos minutos tarde de vez en cuando no es lo mismo que llegar 10 minutos tarde.

5.- Le juzga

Juzgar a los clientes de una manera que los avergüence es doloroso y obstaculiza el progreso de la terapia. No debería tener que experimentar esto. Si bien ver a un terapeuta debe ser positivo en la vida de un paciente, eso no significa que las sesiones siempre estarán libres de estrés, especialmente cuando está explorando un trauma. Por esto, si cada sesión es estresante hasta el punto en que teme ir, es hora de encontrar a alguien nuevo.

7.- No es ético

Los terapeutas poco éticos traicionan la confianza de sus pacientes y violan los códigos de conducta profesionales. Si su terapeuta lo ha tocado de manera inapropiada o se le ha propuesto sexualmente, es importante terminar todas las sesiones de inmediato y reportar al terapeuta a las autoridades apropiadas.

8.- Termina la terapia sin una remisión o un plan de seguimiento

Algunos terapeutas parecen sordos cuando se trata del final de la terapia de un cliente con ellos. Ya sea por jubilación, cambio de cobertura de seguro o simplemente por la creencia de que el terapeuta ya no puede ayudar al paciente, algunos terapeutas parecen terminar mal con la psicoterapia.

Al final de la terapia, siempre debe existir un plan de terminación e incluir los siguientes pasos para el paciente, con un plan claro para el futuro. Los buenos terapeutas no deben dejar a sus clientes a la deriva o confundidos acerca de dónde deben acudir para recibir tratamiento.

9.- Le dice qué hacer

Está bien que los terapeutas compartan sus pensamientos y opiniones si pide un consejo, pero no deberían darle órdenes. Se supone que la terapia le empodera y le da las habilidades cognitivas para tomar grandes decisiones. Decirle qué hacer anula ese propósito y es un área gris ética.

10.- Siente que le están diagnosticando mal

Su terapeuta es un profesional, pero no es todopoderoso. Al igual que cualquier otro médico, los terapeutas pueden cometer errores en sus diagnósticos. Por esto, si ha objetado el diagnóstico de su terapeuta y siente que no lo están escuchando, es hora de seguir adelante.

Arturo Siso Sosa: Señales de un mal terapeuta
Arturo Siso Sosa: Señales de un mal terapeuta

11.- Es un fanático

Algunos terapeutas tienen puntos de vista estereotipados e incluso intolerantes de las personas que no comparten sus antecedentes. Si su terapeuta ha hecho comentarios despectivos sobre su orientación sexual, origen racial, religión u otro aspecto de su identidad, este no es el proveedor adecuado para usted.

12.-No permite que su sesión se prolongue unos minutos, de vez en cuando

Si se encuentra terminando una revelación o comprensión muy emocional y necesita uno o dos minutos adicionales, su terapeuta debe respetar esa necesidad ocasional. Los terapeutas que ignoran las necesidades de sus clientes en un momento como este no están velando por los mejores intereses de sus clientes.

13.- Rompe la confidencialidad

Un terapeuta está legalmente obligado a proteger su privacidad. Solo debe compartir información confidencial si es necesario para salvar una vida.

14.- Parece desinteresado

Si su terapeuta parece no estar involucrado, incluso en una capacidad profesional, en lo que está discutiendo con él, es hora de seguir adelante.

15.- Es demasiado pasivo

Si un terapeuta duda en darle algún consejo o tiene miedo de darle un empujón muy necesario para mejorar su vida, es posible que su proveedor no sea lo suficientemente proactivo.

16.- Comportamientos molestos

Hay historias de terapeutas que hacen todo esto: comer, hurgarse los dientes, poner los ojos en blanco, moverse nerviosamente, limpiarse las uñas, limarse las uñas, masticar chicle y hacer clic compulsivamente en un bolígrafo. Si estos hábitos no le molestan, entonces está bien. La clave de cualquier relación terapéutica es encontrar un profesional bueno y afectuoso que se adapte tanto a sus expectativas como a sus necesidades.

17.- Tratar de ser su amigo

Su terapeuta no debe pedirle que salgan como amigos. Puede interferir con la objetividad durante la terapia.

18.- Reprograma las citas constantemente

Si su terapeuta reprograma constantemente las sesiones, especialmente si no lo notifica con suficiente antelación, debe sopesar sus opciones.

19.- Revisa demasiado el reloj

Una vez está bien, pero varias veces es de mala educación. No debe sentirse apurado por la hora.

20.- Hablar demasiado de él o de sí misma

Está bien que los terapeutas hablen un poco de sí mismos. A veces ayuda a construir una sólida alianza terapéutica que aumenta los resultados positivos en la terapia.  Sin embargo, la gran mayoría de la terapia debería ser sobre usted. ¡Eso es por lo que está pagando!