21 sept 2021 Arturo Siso Sosa: Maravillas del mundo: El Coloso de Rodas expresa.me

El Coloso de Rodas era una estatua gigante del dios del sol griego Helios, erigida en la isla griega de Rodas. Tenía aproximadamente el mismo tamaño que la Estatua de la Libertad en Nueva York, aunque estaba en una plataforma más baja. Es una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo.

Arturo Siso Sosa: Maravillas del mundo: El Coloso de Rodas
Arturo Siso Sosa: Maravillas del mundo: El Coloso de Rodas

Su historia comienza con el asedio de Demetrios Poliorketes, sucesor de Alejandro Magno, en el 305 a. c. Cuando Demetrios fue derrotado, abandonó toda su maquinaria de asedio en Rodas. Los rodios decidieron expresar su orgullo construyendo una estatua triunfal de su dios favorito, Helios. La tarea fue encomendada al escultor Chares de Lindos, alumno del propio Lisipo, y fueron necesarios doce años (del 304 al 292 a. C.) para completarla.

La estatua era una figura masculina, desnuda pero con una corona de rayos solares en la cabeza, tal vez sosteniendo una antorcha. Estaba de pie sobre un pedestal de mármol. El deseo de construir la estatua era doble: complacer a Helios, el protector de Rodas y aumentar el prestigio de la isla con una estatua titánica tras su victoria en el asedio de un año por los invasores macedonios. Rodas ya era conocida por sus estatuas, y otras naciones habían construido otras grandes.

Para construir el Coloso de Rodas, los trabajadores moldearon las partes exteriores de la piel de bronce. La base estaba hecha de mármol blanco, y primero se fijaron los pies y el tobillo de la estatua. La estructura fue erigida gradualmente a medida que la forma de bronce se fortificó con un armazón de hierro y piedra. Para llegar a las partes más altas, se construyó una rampa de tierra alrededor de la estatua y luego se eliminó. Cuando el Coloso estuvo terminado, tenía unos 33 metros de altura.

Arturo Siso Sosa: Maravillas del mundo: El Coloso de Rodas
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La estatua se mantuvo en pie durante solo cincuenta y seis años hasta que Rodas fue golpeada por un terremoto en el 224 a. c. La estatua se rompió en las rodillas y cayó al suelo. Ptolomeo III se ofreció a pagar por la reconstrucción de la estatua, pero un oráculo hizo que los rodios temieran que habían ofendido a Helios y se negaron a reconstruirlo. Los restos yacieron en el suelo durante más de 800 años, e incluso rotos, eran tan impresionantes que muchos viajaron para verlos. Plinio el Viejo comentó que pocas personas podían rodear con los brazos el pulgar caído y que cada uno de sus dedos era más grande que la mayoría de las estatuas.

Durante casi un milenio, la estatua estuvo rota en ruinas. En el 654 d.C., los árabes invadieron Rodas. Desmontaron los restos del Coloso roto y se los vendieron a un judío de Siria. Se dice que los fragmentos tuvieron que ser transportados a Siria a lomos de 900 camellos.