Arturo Ignacio Siso Sosa: Síntomas de la intolerancia a la lactosa

15 mar 2020 La intolerancia a la lactosa se manifiesta por uno o muchos de los siguientes síntomas: hinchazón, diarrea y flatulencia, que ocurren después del consumo de lactosa.

La lactosa, el azúcar que se encuentra naturalmente en la leche y los lácteos, generalmente se transforma en el intestino por la lactasa, una enzima, en glucosa y galactosa, ambos azúcares más simples utilizados por nuestro cuerpo para obtener energía y diversas funciones. La actividad de la lactasa es alta durante la infancia y disminuye lentamente después del destete. En algunos individuos, para quienes la actividad de la lactasa se reduce, la lactosa no digerida por lo tanto ingresa al colon donde es fermentada por la microbiota residente (la población de microorganismos que vive en el tracto digestivo). La fermentación bacteriana conduce a la formación de gases (hidrógeno, dióxido de carbono, metano), ácidos láctico y acético, lo que aumenta el tiempo de tránsito intestinal y la presión intracolónica, lo que puede provocar hinchazón, diarrea y flatulencia.
La cantidad de lactosa que desencadena estos síntomas difiere entre los individuos. La mayoría de las personas con dificultades para digerir la lactosa (mala digestión de la lactosa) pueden consumir lactosa en productos lácteos en cantidades moderadas, hasta 12 g de lactosa en una ingesta o hasta 24 g en pequeñas cantidades durante el día durante o al final de una comida, sin experimentar los síntomas mencionados anteriormente.