05 ene 2021 Arturo Siso Sosa: Alimentación emocional

Comer emocionalmente es comer en respuesta a tus emociones o por aburrimiento. Los comedores emocionales comen por comodidad en lugar de porque tienen hambre. Los niños, adolescentes y adultos pueden ser comedores emocionales.

Arturo Siso Sosa: Alimentación emocional
Arturo Siso Sosa: Alimentación emocional

Pero, ¿cómo saber si es un comedor emocional? ¿Cómo saber que no está realmente hambriento? Considere lo siguiente:

Hambre verdadera:

- Aparece gradualmente.

- Es el resultado de un estómago vacío.

- Puede satisfacerse con varios alimentos diferentes.

Alimentación emocional:

- Aparece rápido y se siente urgente.

- A menudo se desencadena por un evento o estado de ánimo específico.

- Produce antojos de un alimento o tipo de alimento específico. Por ejemplo, los comedores emocionales pueden tener antojos de chocolate después de un día duro.

Además, puede ser un comedor emocional si se encuentra haciendo estas cosas:

- Comer en respuesta a emociones o situaciones, no para saciar el hambre.

- Sentir una necesidad urgente de comer.

- Deseo de un alimento o tipo de alimento específico.

- Consumir una mayor cantidad de comida de lo habitual.

- Comer en momentos inusuales del día (por ejemplo, a altas horas de la noche).

- Aumento de peso excesivo.

- Sentirse avergonzado o culpable por comer.

- Comer "a escondidas" en momentos de alto estrés.

- Esconder envases vacíos de comida.

¿Cuáles son las posibles causas de la alimentación emocional?

Algunas situaciones y emociones comunes asociadas con la alimentación emocional incluyen:

- ira

- aburrimiento

- cambio

- confusión

- depresión

- frustración

- soledad

- pérdida

- resentimiento

- estrés

Incluso las emociones positivas, como la felicidad, a veces pueden resultar en una alimentación emocional.

Arturo Siso Sosa: Alimentación emocional
Arturo Siso Sosa: Alimentación emocional

Camino hacia una salud mejorada

Es importante desarrollar respuestas saludables cuando quiere comer debido a sus emociones. Hable con un amigo, familiar, médico de cabecera o consejero sobre las emociones que desencadenan su alimentación. Piense en otras formas de lidiar con esas emociones. Tal vez puedas salir a caminar cuando se sienta estresado. Quizás pueda llamar a un amigo cuando esté aburrido.

Se puede aprender a comer emocionalmente. Como padre o cuidador principal, sus acciones pueden mostrarle a su hijo cómo lidiar con las emociones y la alimentación. Asegúrese de modelar hábitos alimenticios saludables. Además, evite usar la comida para celebrar ocasiones o para recompensar a su hijo por su buen comportamiento. En su lugar, utilice elogios verbales y otorgue otros tipos de recompensas. Por ejemplo, las buenas recompensas pueden ser pegatinas para un niño pequeño o una actividad divertida con un niño mayor.

Si nota signos de alimentación emocional en su hijo, hable con él sobre sus preocupaciones. Sea gentil. Manténgase positivo. Ayudar a su hijo puede ser tan simple como tener una conversación amorosa.

Cosas para considerar

La alimentación emocional no es saludable, tanto física como emocionalmente. La alimentación emocional puede llevar a comer en exceso porque no satisface una necesidad de nutrientes o calorías. Tu cuerpo no necesita la comida. Con el tiempo, consumir calorías adicionales puede hacer que aumente de peso. Podría tener sobrepeso u obesidad. La obesidad lo pone en riesgo de tener más problemas de salud, como diabetes tipo 2. También le hace más propenso a sufrir depresión en la edad adulta.

Comer en exceso también puede hacer que se sienta culpable o avergonzado. La alimentación emocional puede hacer que se sienta mejor durante un breve período de tiempo. Pero no resuelve sus problemas.

Tenga en cuenta que no tiene que lidiar con la alimentación emocional por su cuenta. Si cree que usted, o su hijo, es un comedor emocional, hable con su médico. Él podrá recomendar consejeros o terapeutas que puedan ayudar. Su médico también puede ponerlo en contacto con un dietético u otro experto en nutrición. Él puede ayudarlo a crear un plan de nutrición. También puede ayudarlo a hablar con su hijo o adolescente sobre la alimentación.