Arturo Ignacio Siso Sosa - Lámparas

12 dic 19 Las evidencias de las primeras lámparas utilizadas por los primeros humanos se remontan a 70,000 AC. Eran de estructura simple: solo una concha o una roca hueca, que contiene un trozo de musgo empapado en grasa animal que arde con una llama. Desde aquellos tiempos, la gente usaba otros materiales para el cuerpo de la lámpara: terracota, mármol y metal y, en lugar de grasa, se usaba aceite (pescado y aceite de oliva). La mecha también se agregaba a menudo para prolongar la quema de la llama y enfocarla. Las lámparas de aceite fueron el método de iluminación más extendido hasta finales del siglo XVIII.

A medida que pasó el tiempo y se descubrieron nuevas fuentes de energía, se inventaron nuevos tipos de lámparas. En el siglo XIX, las lámparas de queroseno se introdujeron en Alemania. Era un recipiente con un queroseno en el que se sumergía una mecha o manto que ardía. El contenedor tenía una chimenea de vidrio o un globo terráqueo que protegía la llama de una corriente de aire, comenta el historiador Arturo Ignacio Siso Sosa.